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Hace mucho tiempo que no escribo nada en esta página. Y para no perder momentos sobre tu vida o ponerlos en desorden, estoy subiendo fotos que me servirán de guía para recordar lo que ya pasó. Luego podré empezar a escribir lo que me pasa día a día sin perder el orden de las cosas.
¿Por qué escribo esto ahora? porque no sólo tú lees esta página, Dudu.

martes, 25 de agosto de 2009

el asunto de la mayólica

8 de agosto

Ayer jugaste por primera vez con algo que no era parte de ti. Te quedaste pegado viendo la mayólica del baño. Esas mayólicas tienen de vez en cuando una especie de arreglo floral azul y por alguna razón te llamó la atención. Te pasaste mucho rato mirándolas y hasta llevando la mano a ellas y tratando de entender el por qué de su textura fría y sin relieves. Además parecías hacerle conversación, preguntarle si ya había estado antes ahí, si realmente había estado ahí todas las veces que te habían cambiado el pañal. Y a veces te desesperabas ante su silencio, gritabas con esos gritos entre de felicidad y desesperación que nunca comprendo plenamente, luego le sonreías, tal vez porque habías comprendido algo que no te dijo pero que sentiste que te decía.
Estuviste hablando con la mayólica y mirándola y tocándola por lo menos veinte minutos, tu padre hacía bromas sobre la cantidad de LSD que te habías metido o qué clase de mariguana habías fumado, porque realmente esa sorpresa tuya frente a lo que nosotros es cotidiano era una cosa de locos para nosotros.


En la noche, finalmente le di una respuesta a tu costumbre de cogerte el pelo con la mano. Me di cuenta de que, al menos ahora, sólo lo haces cuando tomas de la teta derecha, la que no te gusta (empecemos a pensar que eres de izquierda amor mío). En algún lugar escuché que los niños se cogen la cabeza como un resago de nuestro pasado primate. Al no tener pelo las mamis para sostenerse al trepar por los árboles, los niños humanos, cada vez que se sienten inseguros, se cogen el pelo porque es lo más cercano al pelo de mami que nos queda. La teta derecha, por alguna razón que todavía no comprendo, te hace sentir incómodo, incompleto. Cuando tomas de la izquierda, eres feliz y todo se acomoda en tu cuerpo, cuando tomas de la derecha hay algo que no fluye bien y tomas de ella por hambre o desesperación pero jamás por placer, por eso necesitas de tu cabecita y de tus pocos pelitos para relajarte y ayudarte a descansar.

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