Son las 3 y cuarto am hora europea. He logrado dormir unos cuantos minutos, pero la voz del aropuertanboy me ha despertado para recordarme que no debo dejar solas mis cosas. Yo me he cagado en sus palabras y me he ido al baño dejando todo a la buena del vacio. Claro, no sin antes asegurarme que la mujer de la limpieza, único habitante de mi mundo aeropuertario, esté a considerable distancia.
El aeropuerto de madrugada no duerme, pero vive de una manera mas apasible. Se escucha un chirrido repitente que me hace pensar en el péndulo de un reloj pero creo que es mas bien una cinta de esas por donde se camina que esta oxidada o vieja. Eso no es grave porque a eso uno se acostumbra y cuando el sueño es fuerte uno sólo cierra los ojos y plum, de repente Jü puede estar a mi lado de nuevo, abrigándome con sus besos y diciéndome ich liebe dich, o te amo con acento aleman.
Claro que no es grave, porque por algo logré dormir casi media hora, tampoco jode la luz que siempre esta prendida, porque me pongo un pareo sobre la cabeza y asunto arreglado. La verdad lo que jode es el aeropuertanboy, que siempre dice lo mismo pero en los momentos menos esperados. Que no deje mis maletas descuidadas, que no fume a menos que sea en los lugares para fumadores y que mire los letreros porque los vuelos no se avisan por parlantes. La cosa es que el tiempo pasa y eso ya me lo se.
El tiempo pasa, y yo, trato de disfrutarlo incluso en momentos como estos. El tiempo pasa y luego te fregaste, porque no vuelve más y eso tienes que saberlo desde ahora. O desde que leas esto. Uno espera y espera, pero las cosas suceden aunque uno tenga que esperar años. Así que para qué esperar, mejor sentarse y pasarla bien. Hoy estoy aquí, y cuento las horas para llegar a Lima, pero luego me calmo y me digo, eso va a llegar, y luego voy sólo a recordar estas horas. Hace un tiempo estas horas estaban escritas en un papel, eran parte de una teoría del tiempo de viaje de regreso a casa (a ahora mi primera casa) y ahora lo vivo, estoy aquí, esperando, cansada, adolorida, con los ojos rojos. Pero mañana, a esta misma hora estare llegando a Lima, con mis hermanos esperándome y mi madre llorando y esto será sólo lo que les contaré, será parte de la memoria, de una cosa maravillosa que se llama memoria.
La memoria es linda porque no sólo te hace sentir que las cosas pasaron por algo, si no que mágicamente hace que el tiempo deje una huella en tu piel, hace que el olor del tiempo se quede grabado como un tatuaje. entonces puedes observarlo, medirlo, valorarlo y darle sentido. Solo gracias a la memoria es que las cosas tienen sentido. Ahora, mientras escribo, algunas de tus celulas nerviosas se han empezado a formar. De ellas partiran las neuronas, que van a guardar tus recuerdos y tu manera de razonar. Yo pretendo ensenarte a razonar, o mas bien, pretendo dejarte aprender, que es lo que sé que es mas saludable.
Todavia ni siquiera estoy segura de que existas y ya te amo.
Ahora veamos si podemos dormir unpoquito mas aunque sea
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